Zanzíbar es ante todo una luz: la de la mañana sobre los dhows que salen a pescar, la de la tarde que incendia Stone Town, patrimonio de la UNESCO.
Se viene por las playas — Nungwi, Kendwa, Paje — pero uno se queda por lo demás: las plantaciones de especias que perfuman toda la isla, los mercados donde se regatea sonriendo, los fondos marinos de Mnemba donde tortugas y delfines fijaron su hogar.
Para un viaje a medida: combina una primera semana de safari en Tanzania continental con una semana de descanso con los pies en el agua. El ritmo perfecto existe — lo diseñamos juntos.